La misión de los Hijos de Mosiah con los Lamanitas

Fusión con la Anti-Nefi-lehitas

Alma 24:5–6

En Midián, Amón se encuentra con Aarón y sus otros hermanos y sus nuevos conversos, quienes son conocidos como los Anti-Nefi-Lehitas; Los Anti-Nefi-Lehitas están siendo atacados y amenazados por aquellos Lamanitas que no se convirtieron.

Ahora bien, cuando Ammón y sus hermanos, y todos los que lo habían acompañado, vieron los preparativos de los lamanitas para destruir a sus hermanos, se dirigieron a la tierra de Midián, donde Ammón encontró a todos sus hermanos; y de allí fueron a la tierra de Ismael a fin de reunirse en consejo con Lamoni y también con su hermano Anti-Nefi-Lehi acerca de lo que debían hacer para defenderse de los lamanitas. Y no hubo uno solo de los que se habían convertido al Señor que quisiera tomar las armas contra sus hermanos; ni siquiera preparativos de guerra quisieron hacer; sí, y también su rey les mandó que no lo hicieran.

Alma 24:7–16

El rey de los Anti–Nefi–Lehis habla a su pueblo acerca de su conversión y sus votos de nunca más luchar.

Y estas son las palabras que dirigió al pueblo concerniente al asunto: [quote]4becc780cd918

Alma 24:17–18

Los Anti-Nefi-Lehitas entierran sus armas en la tierra, prometiendo no volver a tomarlas jamás.

Y aconteció que cuando el rey hubo dado fin a estas palabras, estando reunido todo el pueblo, tomaron ellos sus espadas y todas las armas que se usaban para derramar sangre humana, y las enterraron profundamente en la tierra.

E hicieron esto porque, a su modo de ver, era un testimonio a Dios, y también a los hombres, de que nunca más volverían a usar armas para derramar sangre humana; y esto hicieron, prometiendo y haciendo convenio con Dios de que antes que derramar la sangre de sus hermanos, ellos darían sus propias vidas; y antes que privar a un hermano, ellos le darían; y antes que pasar sus días en la ociosidad, trabajarían asiduamente con sus manos.

Alma 24:19

Los Anti–Nephi–Lehi son una ilustración de la firme fidelidad.

Y así vemos que cuando estos lamanitas llegaron a conocer la verdad y a creer en ella, se mantuvieron firmes, y prefirieron padecer hasta la muerte antes que pecar; y así vemos que enterraron sus armas de paz, o sea, enterraron sus armas de guerra en bien de la paz.