Y sucedió que habían transcurrido doscientos años; [i]3457[/i] y todos los de la segunda generación habían muerto, con excepción de unos pocos. Y yo, Mormón, quiero que sepáis que el pueblo se había multiplicado de tal manera que se hallaba esparcido por toda la faz de la tierra, y que habían llegado a ser sumamente ricos, por razón de su prosperidad en Cristo.