Y ahora, hijo mío, te hablaré concerniente a lo que me aflige en extremo, porque me aflige que surjan contenciones entre vosotros. Porque, si he sabido la verdad, ha habido disputas entre vosotros concernientes al bautismo de vuestros niños pequeños. Hijo mío, quisiera que trabajaras diligentemente para extirpar de entre vosotros este craso error; porque para tal propósito he escrito esta epístola.