Y dirás en aquel día:
¡Te alabaré, oh Señor!
Aunque estabas enojado conmigo,
tu ira se ha apartado,
y me has consolado.
He aquí, Dios es mi salvación;
confiaré y no temeré,
porque el Señor Jehová es mi fortaleza y mi canción;
y también ha llegado a ser salvación para mí.
Por tanto, con gozo sacaréis agua de las fuentes de la salvación.
Y en aquel día diréis:
¡Alabad al Señor, aclamad su nombre, sus obras pregonad entre el pueblo, declarad que su nombre es ensalzado!
¡Cantad al Señor!, porque él ha hecho cosas admirables;
esto es sabido por toda la tierra.
¡Da voces y canta, oh moradora de Sion!,
porque grande es el Santo de Israel en medio de ti.