Y dirás en aquel día:
¡Te alabaré, oh Señor!
Aunque estabas enojado conmigo,
tu ira se ha apartado,
y me has consolado.
He aquí, Dios es mi salvación;
confiaré y no temeré,
porque el Señor Jehová es mi fortaleza y mi canción;
y también ha llegado a ser salvación para mí.
Por tanto, con gozo sacaréis agua de las fuentes de la salvación.