Dice además el Señor:
Por cuanto las hijas de Sion son altivas,
y andan con cuello erguido y ojos desvergonzados,
y caminan como si bailaran,
y producen tintineo con los pies;
herirá, pues, el Señor la mollera de las hijas de Sion con sarna,
y descubrirá su desnudez.
En aquel día quitará el Señor la ostentación de sus ajorcas, y redecillas, y lunetas; los collares, y los brazaletes, y los rebociños; las cofias, los adornos de las piernas, los tocados, los pomitos de olor y los zarcillos; los anillos, y los joyeles para la nariz; las mudas de ropa de gala, y los mantos, y las tocas, y las bolsas; los espejos, y los linos finos, y los rebozos, y los velos.
Y sucederá que en lugar de perfumes, habrá hediondez;
y soga en lugar de cinturón;
y en lugar de cabellos peinados, calvicie;
y en lugar de mantos, cilicio;
y quemadura en lugar de hermosura.
Tus varones caerán a espada,
y tus fuertes en la batalla.
Y sus puertas se lamentarán y enlutarán,
y ella, desolada, se sentará en tierra.
Y en aquel día siete mujeres echarán mano de un hombre, diciendo: Nuestro propio pan comeremos,
y con nuestra propia ropa nos vestiremos;
tan solo déjanos llevar tu nombre para quitar nuestro oprobio.