La Dirección de Jacob en el Templo

Introducción

Jacob 1:17–19
Jacob se prepara para hablar a su pueblo en el templo, motivado por sus estudios y su responsabilidad como líder de ellos.
Jacob 2:1–3
Jacob está preocupado por algunos comportamientos de su pueblo.
Jacob 2:4–6
Jacob señala que el pecado se ha introducido en la vida de los Nefitas.
Jacob 2:7–9
Jacob es reacio a abordar temas incómodos frente a una audiencia sensible.
Jacob 2:10–11
Sin embargo, Jacob enfatiza la necesidad de ser franco y honesto no obstante.

El orgullo y la riqueza

Jacob 2:12–14
No alardees de riquezas frente a tus vecinos.
Jacob 2:15–16
Recuerda la necesidad de la humanidad de ser humilde.
Jacob 2:17–19
Antes de buscar riquezas, busca primero el reino de Dios.
Jacob 2:20–22
El orgullo no tiene lugar entre el pueblo de Dios.

La poligamia y la infidelidad

Jacob 2:22–26
Muchas personas han entrado en relaciones polígamas, justificando sus acciones con los relatos históricos de David y Salomón.
Jacob 2:27–30
Dios no aprueba la poligamia, y solo debe ser instituida cuando sea específicamente mandada por Dios.
Jacob 2:31–33
La infidelidad es inaceptable y destructiva.
Jacob 2:34–35
Incluso los lamanitas son más inocentes en estos asuntos.

Palabras para el puro

Jacob 3:1–2
Aquellos que son víctimas deben ser firmes en la fe.
Jacob 3:3–4
Los culpables serán llevados ante la justicia si no se arrepienten.

Conclusión

Jacob 3:5–7
Los lamanitas están mejor: aman a sus familias.
Jacob 3:8–10
No odien a los lamanitas, pongan el buen ejemplo.
Jacob 3:11
Escapa del alcance del pecado.
Jacob 3:12–14
Jacob termina su discurso enfatizando que el pecado tiene consecuencias.