Mas he aquí que yo, Jacob, quisiera dirigirme a vosotros, los que sois puros de corazón. Confiad en Dios con mentes firmes, y orad a él con suma fe, y él os consolará en vuestras aflicciones, y abogará por vuestra causa, y hará que la justicia descienda sobre los que buscan vuestra destrucción.
¡Oh todos vosotros que sois de corazón puro, levantad vuestra cabeza y recibid la placentera palabra de Dios, y deleitaos en su amor!; pues podéis hacerlo para siempre, si vuestras mentes son firmes.
¡Pero ay, ay de vosotros que no sois puros de corazón, que hoy os halláis inmundos ante Dios!, porque a menos que os arrepintáis, la tierra será maldecida por causa vuestra; y los lamanitas, que no son inmundos como vosotros, aunque maldecidos con severa maldición, os azotarán aun hasta la destrucción. Y el tiempo velozmente viene en que, a menos que os arrepintáis, ellos poseerán la tierra de vuestra herencia, y el Señor Dios apartará a los justos de entre vosotros.