2 Nephi 7:4–9

El Señor Dios me dio lengua de sabios para saber hablarte en sazón, oh casa de Israel.

Cuando estás cansada, él vela de aurora a aurora; él abre mi oído para que oiga como los sabios.

El Señor Dios me abrió el oído, y no fui rebelde ni me torné atrás.

Entregué mis espaldas al heridor, y mis mejillas a los que arrancaban la barba.

No escondí mi rostro de la humillación ni del esputo.

Porque el Señor Dios me ayudará, de modo que no seré confundido. Por eso he puesto mi rostro como pedernal, y sé que no seré avergonzado.

Y el Señor está cerca, y me justifica. ¿Quién contenderá conmigo? Presentémonos juntos.

¿Quién es mi adversario? Acérquese a mí, y yo lo heriré con la fuerza de mi boca.

Porque el Señor Dios me ayudará. Y todos los que me condenen, he aquí, todos envejecerán como ropa de vestir, y la polilla se los comerá.

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