Ahora bien, cuando los del pueblo vieron que iban a morir, empezaron a arrepentirse de sus iniquidades, y a clamar al Señor. Y aconteció que cuando se hubieron humillado suficientemente ante el Señor, él envió la lluvia sobre la faz de la tierra; y el pueblo comenzó a revivir, y empezó a haber frutos en las tierras del norte, y en todas las tierras circunvecinas. Y les mostró el Señor su poder para librarlos del hambre.