Y sucedió que Shule engendró a Omer, y este reinó en su lugar. Y Omer engendró a Jared; y Jared engendró hijos e hijas. Y Jared se sublevó contra su padre, y fue y habitó en la tierra de Het. Y sucedió que lisonjeó a muchos, por motivo de sus palabras astutas, hasta que hubo logrado la mitad del reino. Y cuando hubo logrado la mitad del reino, le hizo la guerra a su padre, y llevó cautivo a su padre; y lo hizo servir en el cautiverio;
y en los días del reinado de Omer, este permaneció cautivo la mitad de sus días. Y ocurrió que engendró hijos e hijas, entre ellos a Esrom y Coriántumr; y estos se enojaron en extremo por los actos de Jared, su hermano, al grado de que reunieron un ejército y le hicieron la guerra a Jared. Y aconteció que lo combatieron de noche. Y sucedió que cuando hubieron destruido al ejército de Jared, estaban a punto de matarlo a él también; y les suplicó que no lo mataran, y que él entregaría el reino a su padre. Y sucedió que le perdonaron la vida.
Y Jared se apesadumbró en gran manera por causa de la pérdida del reino, porque tenía puesto el corazón en el reino y en la gloria del mundo. Entonces la hija de Jared, siendo hábil en extremo, y viendo la tristeza de su padre, se propuso idear un plan mediante el cual devolvería el reino a su padre.
Ahora bien, la hija de Jared era sumamente bella. Y sucedió que habló con su padre, y le dijo:
¿Por qué está mi padre tan triste? ¿No ha leído él los anales que nuestros padres trajeron a través del gran mar? He aquí, ¿no hay en ellos una relación concerniente a los antiguos, de cómo por medio de sus planes secretos lograron reinos y gran gloria?
Ahora pues, envíe mi padre por Akish, el hijo de Kimnor; y he aquí, soy bella, y bailaré delante de él, y le agradaré, de modo que me deseará por esposa. Por tanto, si te pide que me des a él por esposa, entonces le dirás:
“Te la daré, si me traes la cabeza de mi padre, el rey.”
Y Omer era amigo de Akish; por tanto, cuando Jared hubo mandado llamar a Akish, la hija de Jared bailó delante de él y le agradó, de tal modo que la deseó por esposa. Y aconteció que dijo a Jared:
“Dámela por esposa.”
Y Jared le dijo:
Te la daré si me traes la cabeza de mi padre, el rey.
Y sucedió que Akish reunió a toda su parentela en la casa de Jared, y les dijo:
¿Me juraréis que me seréis fieles en lo que exija de vosotros?
Y aconteció que todos le juraron por el Dios del cielo, y también por los cielos, y también por la tierra y por su cabeza, que el que se opusiera a la ayuda que Akish deseara, perdería la cabeza; y quien divulgara cualquiera de las cosas que Akish les diera a conocer, perdería la vida. Y ocurrió que así se pusieron de acuerdo con Akish. Y él les administró los juramentos que fueron dados por los antiguos que también ambicionaban poder, juramentos que habían sido transmitidos desde Caín, que fue asesino desde el principio.
Y los preservó el poder del diablo para administrar estos juramentos a los del pueblo, a fin de conservarlos en la obscuridad, para ayudar a quienes ambicionaran el poder a obtenerlo y a asesinar, y robar, y mentir, y cometer toda clase de iniquidades y fornicaciones. Y fue la hija de Jared quien le puso en el corazón que indagara esas cosas de tiempo antiguo; y Jared lo puso en el corazón de Akish; por lo que Akish las administró a sus parientes y amigos, desviándolos por medio de lisonjeras promesas para que hicieran cuanto él deseaba.
Y aconteció que formaron una combinación secreta, tal como los de tiempo antiguo, la cual combinación es lo más abominable y perverso sobre todas las cosas, a la vista de Dios; porque el Señor no obra por medio de combinaciones secretas, ni quiere que los hombres viertan sangre, sino que lo ha prohibido en todas las cosas, desde el principio del hombre.