Y aconteció que todos le juraron por el Dios del cielo, y también por los cielos, y también por la tierra y por su cabeza, que el que se opusiera a la ayuda que Akish deseara, perdería la cabeza; y quien divulgara cualquiera de las cosas que Akish les diera a conocer, perdería la vida. Y ocurrió que así se pusieron de acuerdo con Akish. Y él les administró los juramentos que fueron dados por los antiguos que también ambicionaban poder, juramentos que habían sido transmitidos desde Caín, que fue asesino desde el principio.