[3 Nephi 18:26–35] Evita la condenación

porque quien come mi carne y bebe mi sangre indignamente, come y bebe condenación para su alma; por tanto, si sabéis que un hombre no es digno de comer y beber de mi carne y de mi sangre, se lo prohibiréis. No obstante, no lo echaréis de entre vosotros, sino que le ministraréis y oraréis al Padre por él en mi nombre; y si acontece que se arrepiente y es bautizado en mi nombre, entonces lo recibiréis, y le daréis de mi carne y sangre.

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