Sí, bienaventurados son los pobres en espíritu que vienen a mí, porque de ellos es el reino de los cielos.
Y además, bienaventurados son todos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Y bienaventurados son los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
Y bienaventurados son todos los que padecen hambre y sed de rectitud, porque ellos serán llenos del Espíritu Santo.
Y bienaventurados son los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Y bienaventurados son todos los de corazón puro, porque ellos verán a Dios.
Y bienaventurados son todos los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Y bienaventurados son todos los que son perseguidos por causa de mi nombre, porque de ellos es el reino de los cielos.
Y bienaventurados sois cuando por mi causa los hombres os vituperen y os persigan, y falsamente digan toda clase de mal contra vosotros; porque tendréis gran gozo y os alegraréis en extremo, pues grande será vuestro galardón en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros.