No penséis que he venido para abrogar la ley ni los profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir; porque en verdad os digo que ni una jota ni una tilde ha pasado de la ley, sino en mí toda se ha cumplido. Y he aquí, os he dado la ley y los mandamientos de mi Padre para que creáis en mí, que os arrepintáis de vuestros pecados y vengáis a mí con un corazón quebrantado y un espíritu contrito. He aquí, tenéis los mandamientos ante vosotros, y la ley se ha cumplido. Por tanto, venid a mí y sed salvos; porque en verdad os digo que a menos que guardéis mis mandamientos, que ahora os he dado, de ningún modo entraréis en el reino de los cielos.