En verdad, en verdad os digo, quisiera que dieseis limosnas a los pobres; mas guardaos de dar vuestras limosnas delante de los hombres para ser vistos de ellos; de otra manera, ningún galardón tenéis de vuestro Padre que está en los cielos. Por tanto, cuando hagáis vuestra limosna, no toquéis trompeta delante de vosotros, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para tener gloria de los hombres. En verdad os digo que ya tienen su recompensa. Mas cuando tú hagas limosna, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; a fin de que tu limosna sea en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público.