He aquí, mi alma se deleita en comprobar a mi pueblo la verdad de la venida de Cristo; porque con este fin se ha dado la ley de Moisés; y todas las cosas que han sido dadas por Dios al hombre, desde el principio del mundo, son símbolo de él.
Y mi alma también se deleita en los convenios que el Señor ha hecho a nuestros antepasados; sí, mi alma se deleita en su gracia, y en su justicia, y poder, y misericordia en el gran y eterno plan de liberación de la muerte. Y mi alma se deleita en comprobar a mi pueblo que salvo que Cristo venga, todos los hombres deben perecer. Porque si no hay Cristo, no hay Dios; y si Dios no existe, nosotros no existimos, porque no habría habido creación. Mas hay un Dios, y es Cristo; y él viene en la plenitud de su propio tiempo.