Y aconteció que muchos se ahogaron en las profundidades de la fuente; y muchos otros desaparecieron de su vista, desviándose por senderos extraños. Y grande era la multitud que entraba en aquel singular edificio. Y después de entrar en él nos señalaban con dedo de escarnio a mí y también a los que participaban del fruto; pero no les hicimos caso. Éstas son las palabras de mi padre: Pues todos los que les hicieron caso se perdieron. Y ni Lamán ni Lemuel comieron del fruto, dijo mi padre.