Y ahora bien, he aquí, respecto de lo que hablé concerniente a aquellos que el Señor ha escogido, sí, los tres que fueron arrebatados a los cielos, que no sabía yo si habían sido purificados de la mortalidad a la inmortalidad, he aquí, después que escribí, he preguntado al Señor, y él me ha manifestado que es necesario que se efectúe un cambio en sus cuerpos, o de lo contrario, será menester que prueben la muerte;
por tanto, para que no tuviesen que probar la muerte, se verificó un cambio en sus cuerpos, a fin de que no padeciesen dolor ni pesar, sino por los pecados del mundo.
Mas este cambio no fue igual al que se verificará en el postrer día; pero se efectuó un cambio en ellos, de modo que Satanás no tuviera poder sobre ellos, para que no pudiera tentarlos; y fueron santificados en la carne, a fin de que fuesen santos, y no los pudiesen contener los poderes de la tierra. Y en este estado habrían de permanecer hasta el día del juicio de Cristo; y en ese día habrían de pasar por un cambio mayor, y ser recibidos en el reino del Padre para nunca más salir, sino para morar con Dios eternamente en los cielos.