Mormón compendia los registros nefitas

Notas de Mormón sobre la salida a la luz de sus registros

3 Nephi 29:1–3

La aparición del Libro de Mormón es una señal del reunimiento de Israel.

Y ahora bien, he aquí os digo que cuando el Señor, en su sabiduría, juzgue prudente que lleguen estas cosas a los gentiles, según su palabra, entonces sabréis que ya empieza a cumplirse el convenio que el Padre ha hecho con los hijos de Israel, concerniente a su restauración a las tierras de su herencia. Y podréis saber que las palabras del Señor, que han declarado los santos profetas, se cumplirán todas; y no tendréis que decir que el Señor demora su venida a los hijos de Israel. Y no tenéis por qué imaginaros en vuestros corazones que son en vano las palabras que se han hablado, pues he aquí, el Señor se acordará del convenio que ha hecho con su pueblo de la casa de Israel.

3 Nephi 29:4

En ese momento, rechazar las obras del Señor acarreará graves consecuencias.

Y cuando veáis que estas palabras aparecen entre vosotros, no desdeñéis ya más los hechos del Señor, porque la espada de su justicia se halla en su diestra; y he aquí, si en aquel día despreciáis sus obras, él hará que pronto os alcance.

3 Nephi 29:5–7

Ay de aquellos que niegan a Cristo, o la revelación divina, o la profecía, o los milagros.

¡Ay de aquel que desdeñe los hechos del Señor; sí, ay de aquel que niegue al Cristo y sus obras! Sí, ¡ay de aquel que niegue las revelaciones del Señor, y del que diga que el Señor ya no obra por revelación, ni por profecía, ni por dones, ni por lenguas, ni por sanidades, ni por el poder del Espíritu Santo! Sí, y, ¡ay de aquel que en ese día diga, para obtener lucro, que Jesucristo no puede hacer ningún milagro! Porque el que diga esto vendrá a ser como el hijo de perdición, para quien no hubo misericordia, según la palabra de Cristo.

3 Nephi 29:8–9

Una vez que el Señor ha comenzado su obra, cualquier intento de detenerlo es inútil.

Sí, y ya no tenéis que escarnecer ni desdeñar a los judíos, ni hacer burla de ellos, ni de ninguno del resto de la casa de Israel; porque he aquí, el Señor se acuerda de su convenio con ellos, y hará con ellos según lo que ha jurado. Por tanto, no vayáis a suponer que podéis volver la mano derecha del Señor a la izquierda, para que no ejecute su juicio para el cumplimiento del convenio que ha hecho a la casa de Israel.

3 Nephi 30:1–2

El Señor manda a Mormón que proclame un llamado al arrepentimiento a los gentiles e los invite a unirse al pueblo de Dios.

¡Oíd, oh gentiles, y escuchad las palabras de Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, las cuales él me ha mandado que hable concerniente a vosotros! Pues he aquí, él me manda escribir, diciendo:

¡Tornaos, todos vosotros gentiles, de vuestros caminos de maldad; y arrepentíos de vuestras obras malas, de vuestras mentiras y engaños, y de vuestras fornicaciones, y de vuestras abominaciones secretas, y vuestras idolatrías, y vuestros asesinatos, y vuestras supercherías sacerdotales, y vuestras envidias, y vuestras contiendas, y de todas vuestras iniquidades y abominaciones, y venid a mí, y sed bautizados en mi nombre para que recibáis la remisión de vuestros pecados, y seáis llenos del Espíritu Santo, para que seáis contados entre los de mi pueblo que son de la casa de Israel!