Y ahora yo, Mormón, dejo de escribir concerniente a estas cosas por un tiempo. He aquí, estaba a punto de escribir los nombres de aquellos que nunca habían de probar la muerte, pero el Señor lo prohibió; por lo tanto, no los escribo, porque están escondidos del mundo.
Mas he aquí, yo los he visto, y ellos me han ministrado. Y he aquí, se hallarán entre los gentiles, y los gentiles no los conocerán. También estarán entre los judíos, y los judíos no los conocerán.
Y cuando el Señor lo considere propio en su sabiduría, sucederá que ejercerán su ministerio entre todas las tribus esparcidas de Israel, y entre todas las naciones, tribus, lenguas y pueblos; y de entre ellos llevarán muchas almas a Jesús, a fin de que se cumplan sus deseos, y también por causa del poder convincente de Dios que hay en ellos.
Y son como los ángeles de Dios; y si ruegan al Padre en el nombre de Jesús, pueden manifestarse a cualquier hombre que les parezca conveniente. Por tanto, ellos efectuarán obras grandes y maravillosas, antes del día grande y futuro, cuando todos ciertamente tendrán que comparecer ante el tribunal de Cristo; sí, aun entre los gentiles ejecutarán ellos una obra grande y maravillosa, antes de ese día de juicio.
Y si tuvieseis todas las Escrituras que relatan todas las obras maravillosas de Cristo, sabríais, según las palabras de Cristo, que estas cosas ciertamente vendrán.
Y, ¡ay de aquel que no escuche las palabras de Jesús, ni a aquellos que él haya escogido y enviado entre ellos! Porque quienes no reciben las palabras de Jesús ni las palabras de aquellos que él ha enviado, no lo reciben a él; y por consiguiente, él no recibirá a los tales en el postrer día; y mejor sería para ellos no haber nacido. ¿Pues suponéis que os será posible evitar la justicia de un Dios ofendido, que ha sido hollado bajo los pies de los hombres, para que por ese medio viniese la salvación?