He aquí, fue la fe de Alma y de Amulek lo que hizo que se derribara la prisión. He aquí, fue la fe de Nefi y de Lehi lo que obró el cambio en los lamanitas, de modo que fueron bautizados con fuego y con el Espíritu Santo. He aquí, fue la fe de Ammón y de sus hermanos lo que obró tan gran milagro entre los lamanitas. Sí, y todos cuantos han obrado milagros los han obrado por la fe, tanto aquellos que fueron antes de Cristo, como los que fueron después de él.