Las profecías y las enseñanzas de Nefi

Un libro sellado [Isaías 29:11-12]

2 Nephi 27:6–8

Un libro sellado será presentado por el Señor.

Y acontecerá que el Señor Dios os manifestará las palabras de un libro; y serán las palabras de los que han dormido. Y he aquí, el libro estará sellado; y en él habrá una revelación de Dios, desde el principio del mundo, hasta su fin. Por lo tanto, a causa de las cosas que están selladas, no se entregarán estas cosas selladas en el día de las maldades y abominaciones del pueblo. Por tanto, les será retenido el libro;

2 Nephi 27:9–11

El libro será entregado a un hombre y eventualmente será publicado ampliamente.

Mas el libro será entregado a un hombre, y él entregará las palabras del libro, que son las palabras de aquellos que han dormido en el polvo, y entregará estas palabras a otro; mas no entregará las palabras que están selladas, ni tampoco entregará el libro. Porque el libro será sellado por el poder de Dios, y la revelación que fue sellada se guardará en el libro hasta que llegue el propio y debido tiempo del Señor en que aparezcan; porque he aquí, revelan todas las cosas desde la fundación del mundo hasta su fin.

Y vendrá el día en que las palabras del libro, que fueron selladas, se leerán desde los techos de las casas; y serán leídas por el poder de Cristo, y se revelarán a los hijos de los hombres todas las cosas jamás habidas entre ellos, y cuantas habrá aun hasta el fin de la tierra.

2 Nephi 27:12–14

El libro, mantenido en secreto del mundo, será presenciado por varias personas.

Por tanto, el día en que se entregue el libro al hombre de quien he hablado, quedará oculto dicho libro de los ojos del mundo para que no lo vea ojo alguno, salvo tres testigos que lo verán por el poder de Dios, además de aquel a quien el libro será entregado; y testificarán de la verdad del libro y de las cosas que contiene. Y nadie más lo verá, sino unos pocos, conforme a la voluntad de Dios, para dar testimonio de su palabra a los hijos de los hombres; porque el Señor Dios ha dicho que las palabras de los fieles hablarían cual si fuera de entre los muertos. Por tanto, el Señor Dios procederá a sacar a luz las palabras del libro; y en la boca de cuantos testigos a él le plazca, establecerá su palabra; y, ¡ay de aquel que rechace la palabra de Dios!

2 Nephi 27:15–18

Las palabras del libro serán llevadas a un hombre erudito, quien declarará que no puede leerlo.

Mas he aquí, acontecerá que el Señor Dios dirá a aquel a quien entregará el libro:

Toma estas palabras que no están selladas y entrégalas a otro, para que las muestre al instruido, diciendo: Te ruego que leas esto.

Y el instruido dirá:

Trae aquí el libro, y yo las leeré.

Y ahora bien, por causa de la gloria del mundo, y para obtener lucro dirán esto, y no para la gloria de Dios. Y el hombre dirá:

No puedo traer el libro, porque está sellado.

Entonces dirá el instruido:

No puedo leerlo.

2 Nephi 27:19–23

Las palabras serán manifestadas por un hombre sin estudios, testificadas por otros, y contendrán una porción sellada que deberá ser escondida de nuevo después de ser observada.

Por tanto, acontecerá que el Señor Dios de nuevo entregará el libro y las palabras que contiene al que no es instruido, el cual dirá: No soy instruido. Entonces el Señor Dios le dirá:

Los instruidos no las leerán porque las han rechazado, y yo puedo efectuar mi propia obra; por tanto, tú leerás las palabras que yo te daré. No toques las cosas que están selladas, pues las manifestaré en mi propio y debido tiempo; porque mostraré a los hijos de los hombres que puedo ejecutar mi propia obra.

Por tanto, cuando hayas leído las palabras que te he mandado, y obtenido los testigos que te he prometido, entonces sellarás otra vez el libro, y lo esconderás para mis propósitos, a fin de que yo preserve las palabras que no has leído, hasta que en mi propia sabiduría me parezca oportuno revelar todas las cosas a los hijos de los hombres. Porque he aquí, yo soy Dios; y soy un Dios de milagros; y manifestaré al mundo que soy el mismo ayer, hoy y para siempre; y no obro entre los hijos de los hombres sino de conformidad con su fe.