Las profecías y las enseñanzas de Nefi

Prácticas condenadas

2 Nephi 28:24–29

Las maldiciones recaen sobre aquellos que no siguen las palabras de Dios, o que rechazan la palabra de Dios cuando se les da.

Por tanto, ¡ay del reposado en Sion!

¡Ay de aquel que exclama: Todo está bien!

Sí, ¡ay de aquel que escucha los preceptos de los hombres,
y niega el poder de Dios y el don del Espíritu Santo!

Sí, ¡ay de aquel que dice: Hemos recibido, y no necesitamos más!

Y por fin, ¡ay de todos aquellos que tiemblan,
y están enojados a causa de la verdad de Dios!

Pues he aquí, aquel que está edificado sobre la roca,
la recibe con gozo;
y el que está fundado sobre un cimiento arenoso,
tiembla por miedo de caer.

¡Ay del que diga: Hemos recibido la palabra de Dios,
y no necesitamos más de la palabra de Dios,
porque ya tenemos suficiente!

2 Nephi 28:30–31

Dios revela su palabra poco a poco, a través del Espíritu Santo.

Pues he aquí, así dice el Señor Dios:

Daré a los hijos de los hombres línea por línea, precepto por precepto, un poco aquí y un poco allí; y benditos son aquellos que escuchan mis preceptos y prestan atención a mis consejos, porque aprenderán sabiduría; pues a quien reciba, le daré más; y a los que digan: Tenemos bastante, les será quitado aun lo que tuvieren.

¡Maldito es aquel que pone su confianza en el hombre, o hace de la carne su brazo, o escucha los preceptos de los hombres, salvo cuando sus preceptos sean dados por el poder del Espíritu Santo!

2 Nephi 28:32

A pesar de los pecados de los gentiles, Dios les ofrece arrepentimiento.

¡Ay de los gentiles, dice el Señor Dios de los Ejércitos! Porque no obstante que les extenderé mi brazo de día en día, me negarán. Sin embargo, si se arrepienten y vienen a mí, seré misericordioso con ellos, porque mi brazo está extendido todo el día, dice el Señor Dios de los Ejércitos.