Por tanto, ¡ay del reposado en Sion!
¡Ay de aquel que exclama: Todo está bien!
Sí, ¡ay de aquel que escucha los preceptos de los hombres,
_y niega el poder de Dios y el don del Espíritu Santo!
Sí, ¡ay de aquel que dice: Hemos recibido, y no necesitamos más!
Y por fin, ¡ay de todos aquellos que tiemblan,
_y están enojados a causa de la verdad de Dios!
Pues he aquí, aquel que está edificado sobre la roca,
_la recibe con gozo;
_y el que está fundado sobre un cimiento arenoso,
_tiembla por miedo de caer.
¡Ay del que diga: Hemos recibido la palabra de Dios,
_y no necesitamos más de la palabra de Dios,
_porque ya tenemos suficiente!