Las profecías y las enseñanzas de Nefi

Decretos divinos

2 Nephi 26:24–25

Dios ama al mundo e invita a todos a participar de su salvación.

Él no hace nada a menos que sea para el beneficio del mundo; porque él ama al mundo, al grado de dar su propia vida para traer a todos los hombres a él. Por tanto, a nadie manda él que no participe de su salvación. He aquí, ¿acaso exclama él a alguien, diciendo:

Apártate de mí?

He aquí, os digo que no; antes bien, dice:

Venid a mí, vosotros, todos los extremos de la tierra, comprad leche y miel sin dinero y sin precio.

2 Nephi 26:26–28

Dios quiere que todos vengan a él.

He aquí, ¿ha mandado él a alguno que salga de las sinagogas,
o de las casas de adoración? He aquí, os digo que no.

¿Ha mandado él a alguien que no participe de su salvación?
He aquí, os digo que no, sino que la ha dado gratuitamente para todos los hombres;
y ha mandado a su pueblo que persuada a todos los hombres a que se arrepientan.

He aquí, ¿ha mandado el Señor a alguien que no participe de su bondad?
He aquí, os digo: No; sino que todo hombre tiene tanto privilegio como cualquier otro,
y a nadie se le prohíbe.

2 Nephi 26:29–31

El Señor condena la simonía, y manda a todos tener caridad.

Él manda que no haya supercherías; porque he aquí, son supercherías sacerdotales el que los hombres prediquen y se constituyan a sí mismos como una luz al mundo, con el fin de obtener lucro y alabanza del mundo; pero no buscan el bien de Sion. He aquí, el Señor ha vedado esto; por tanto, el Señor Dios ha dado el mandamiento de que todos los hombres tengan caridad, y esta caridad es amor. Y a menos que tengan caridad, no son nada. Por tanto, si tuviesen caridad, no permitirían que pereciera el obrero en Sion. Mas el obrero en Sion trabajará para Sion; porque si trabaja por dinero, perecerá.

2 Nephi 26:32–33

Dios da mandamientos para el bien de sus hijos, a quienes ama.

Y además, el Señor Dios ha mandado a los hombres no cometer homicidio; no mentir; no robar; no tomar el nombre del Señor su Dios en vano; no envidiar; no tener malicia; no contender unos con otros; no cometer fornicaciones; y no hacer ninguna de estas cosas; porque los que tal hagan, perecerán. Porque ninguna de estas iniquidades viene del Señor, porque él hace lo que es bueno entre los hijos de los hombres; y nada hace que no sea claro para los hijos de los hombres; y él invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios, tanto los judíos como los gentiles.