Las profecías y las enseñanzas de Nefi

El Juicio de Dios [Isaías 29:13-24]

2 Nephi 27:24–26

El Señor condena a los hipócritas y anuncia la restauración del evangelio.

Y otra vez acontecerá que el Señor dirá a aquel que lea las palabras que le han de ser entregadas:

Por cuanto este pueblo se me acerca con su boca,
y con sus labios me honra,
mas su corazón ha alejado de mí,
y su temor para conmigo le es inculcado por los preceptos de los hombres,
procederé yo, por tanto, a ejecutar una obra maravillosa entre este pueblo;
sí, una obra maravillosa y un prodigio;
porque la sabiduría de sus sabios e instruidos perecerá,
y el entendimiento de sus prudentes será escondido.

2 Nephi 27:27

El Señor afirma su omnisciencia y condena a los orgullosos.

Y, ¡ay de aquellos que procuran con afán esconder sus designios del Señor! Y sus obras se hacen en las tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce? Y dicen también:

Ciertamente tu obra de trastornar las cosas de arriba abajo será estimada como el barro del alfarero.

Mas he aquí, dice el Señor de los Ejércitos, les mostraré que conozco todas sus obras. ¿Pues acaso dirá la obra del artífice: Él no me hizo? O, ¿dirá lo construido del constructor: No tenía inteligencia?

2 Nephi 27:28–32

Dios demostrará su poder a aquellos que rechacen su mensaje.

Pero he aquí, dice el Señor de los Ejércitos:

Enseñaré a los hijos de los hombres que de aquí a muy poco tiempo
el Líbano se convertirá en campo fértil;
y el campo fértil será apreciado como un bosque.

Y en aquel día los sordos oirán las palabras del libro,
y los ojos de los ciegos verán de en medio de la obscuridad y de las tinieblas.

Y los mansos también aumentarán,
y su gozo será en el Señor;
y los pobres entre los hombres se regocijarán en el Santo de Israel.

Porque así como vive el Señor, verán que el violento es reducido a la nada,
y es consumido el escarnecedor;
y todos los que velan por la iniquidad son talados;
y los que hacen ofensor al hombre por una palabra,
y tienden trampa al que reprende a la puerta,
y apartan al justo por una pequeñez.

2 Nephi 27:33–35

La casa de Jacob será bendecida.

Por tanto, el Señor que redimió a Abraham así dice,
respecto a la casa de Jacob:

Ahora Jacob no se avergonzará,
ni su rostro se pondrá pálido.

Mas cuando él vea a sus hijos, obra de mis manos, en su centro,
santificarán ellos mi nombre y santificarán al Santo de Jacob,
y temerán al Dios de Israel.

Y también los que erraron en espíritu vendrán al entendimiento;
y los que murmuraron aprenderán doctrina.