Pero he aquí, hay muchos que endurecen sus corazones contra el Espíritu Santo, de modo que no tiene cabida en ellos; por tanto, desechan muchas cosas que están escritas y las consideran como nada. Mas yo, Nefi, he escrito lo que he escrito; y lo estimo de gran valor, especialmente para mi pueblo.
Porque continuamente ruego por ellos de día,
_y mis ojos bañan mi almohada de noche a causa de ellos;
_y clamo a mi Dios con fe, y sé que él oirá mi clamor.