La doctrina de Cristo y el testimonio de Nefi

La importancia del Bautismo

2 Nephi 31:4–5

Jesús, que era santo, fue bautizado—la humanidad, siendo impura, tiene aún más necesidad de ser bautizada.

Por tanto, quisiera que recordaseis que os he hablado concerniente a ese profeta que el Señor me ha mostrado, el cual ha de bautizar al Cordero de Dios, que quitará los pecados del mundo.

Ahora bien, si el Cordero de Dios, que es santo, tiene necesidad de ser bautizado en el agua para cumplir con toda justicia, ¡cuánto mayor es, entonces, la necesidad que tenemos nosotros, siendo impuros, de ser bautizados, sí, en el agua!

2 Nephi 31:6–8

Jesús fue bautizado para cumplir con toda justicia.

Y ahora, quisiera preguntaros, amados hermanos míos, ¿cómo cumplió el Cordero de Dios con toda justicia bautizándose en el agua? ¿No sabéis que era santo? Mas no obstante que era santo, él muestra a los hijos de los hombres que, según la carne, él se humilla ante el Padre, y testifica al Padre que le sería obediente al observar sus mandamientos. Por tanto, después que fue bautizado con agua, el Espíritu Santo descendió sobre él en forma de paloma.

2 Nephi 31:9–11

Jesús es el ejemplo a seguir.

Y además, esto muestra a los hijos de los hombres la angostura de la senda, y la estrechez de la puerta por la cual ellos deben entrar, habiéndoles él puesto el ejemplo por delante. Y dijo a los hijos de los hombres:

Seguidme. Por tanto, mis amados hermanos, ¿podemos seguir a Jesús, a menos que estemos dispuestos a guardar los mandamientos del Padre? Y el Padre dijo:

Arrepentíos, arrepentíos y sed bautizados en el nombre de mi Amado Hijo.

2 Nephi 31:12–13

Cada persona debe seguir a Jesús con plena intención del corazón, siendo bautizado y renacido.

Y además, vino a mí la voz del Hijo, diciendo:

“A quien se bautice en mi nombre, el Padre dará el Espíritu Santo, como a mí; por tanto, seguidme y haced las cosas que me habéis visto hacer.”

Por tanto, amados hermanos míos, sé que si seguís al Hijo con íntegro propósito de corazón, sin acción hipócrita y sin engaño ante Dios, sino con verdadera intención, arrepintiéndoos de vuestros pecados, testificando al Padre que estáis dispuestos a tomar sobre vosotros el nombre de Cristo por medio del bautismo, sí, siguiendo a vuestro Señor y Salvador y descendiendo al agua, según su palabra, he aquí, entonces recibiréis el Espíritu Santo; sí, entonces viene el bautismo de fuego y del Espíritu Santo; y entonces podéis hablar con lengua de ángeles y prorrumpir en alabanzas al Santo de Israel.