Ahora bien, los ejércitos lamanitas que habían seguido al pueblo del rey Limhi habían estado perdidos en el desierto por muchos días. Y he aquí, habían encontrado a aquellos sacerdotes del rey Noé en un paraje que llamaron Amulón; y estos habían empezado a poseer el país de Amulón y a labrar la tierra.
Y aconteció que Amulón suplicó a los lamanitas; y envió también a las mujeres de estos sacerdotes, que eran las hijas de los lamanitas, para que abogaran con sus hermanos por que no destruyesen a sus maridos. Y los lamanitas tuvieron compasión de Amulón y sus hermanos, y no los destruyeron a causa de sus esposas.
Y Amulón y sus hermanos se unieron a los lamanitas, ...
...andaban por el desierto buscando la tierra de Nefi...
...cuando descubrieron la tierra de Helam, que poseían Alma y sus hermanos.
Y aconteció que los lamanitas prometieron a Alma y a sus hermanos que si les indicaban el camino que conducía a la tierra de Nefi, les concederían su vida y su libertad.
Pero después que Alma les hubo enseñado el camino que conducía a la tierra de Nefi, los lamanitas no quisieron cumplir su promesa, sino que pusieron guardias alrededor de la tierra de Helam, sobre Alma y sus hermanos.
… y los lamanitas se posesionaron de la tierra de Helam.
Y los demás partieron para la tierra de Nefi; y parte de ellos retornaron a la tierra de Helam y llevaron consigo a las esposas y también a los hijos de los guardias que habían dejado atrás.
Y el rey de los lamanitas le había concedido a Amulón que fuese rey y gobernante de su pueblo que se hallaba en la tierra de Helam; no obstante, no tendría poder para hacer cosa alguna que fuese contraria a la voluntad del rey de los lamanitas.
Y aconteció que Amulón halló gracia a los ojos del rey de los lamanitas; por tanto, este les concedió a él y a sus hermanos que fuesen nombrados maestros de su pueblo; sí, del pueblo que se hallaba en la tierra de Shemlón, y en la tierra de Shilom, y en la tierra de Amulón. Porque los lamanitas habían tomado posesión de todas estas tierras; por lo tanto, el rey de los lamanitas había nombrado reyes en todas estas tierras.
Ahora bien, el nombre del rey de los lamanitas era Lamán, habiéndosele dado el nombre de su padre, y se llamaba, por tanto, el rey Lamán. Y era rey de un pueblo numeroso. Y nombró maestros de entre los hermanos de Amulón para todas las tierras que poseía su pueblo; y así se empezó a enseñar el idioma de Nefi entre todo el pueblo de los lamanitas.
Y eran gente amigable los unos con los otros; no obstante, no conocían a Dios; ni les enseñaron los hermanos de Amulón cosa alguna concerniente al Señor su Dios, ni la ley de Moisés, ni les enseñaron las palabras de Abinadí; pero sí les enseñaron que debían llevar sus anales, y que se escribiesen unos a otros. Y así los lamanitas empezaron a aumentar en riquezas, y comenzaron a negociar unos con otros y a fortalecerse; y comenzaron a ser gente astuta y sabia, según la sabiduría del mundo; sí, una gente muy sagaz que se deleitaba en todo género de iniquidades y pillaje, menos entre sus propios hermanos.
Y ahora bien, sucedió que Amulón empezó a imponer su autoridad sobre Alma y sus hermanos; y comenzó a perseguirlos y a hacer que sus hijos persiguieran a los hijos de ellos.