He aquí, hermanos míos, ¿no os acordáis de haber leído las palabras del profeta Zenós, las cuales habló a la casa de Israel, diciendo:
¡Escuchad, oh casa de Israel, y oíd las palabras mías, que soy un profeta del Señor! Porque he aquí, así dice el Señor: Te compararé, oh casa de Israel, a un olivo cultivado que un hombre tomó y nutrió en su viña; y creció y envejeció y empezó a secarse.
Y acaeció que salió el amo de la viña, y vio que su olivo empezaba a secarse, y dijo:
Lo podaré, y cavaré alrededor de él, y lo nutriré para que tal vez eche ramas nuevas y tiernas, y no perezca.
Y aconteció que lo podó, y cavó alrededor de él, y lo nutrió según su palabra.
Y sucedió que después de muchos días empezó a echar algunos retoños pequeños y tiernos, mas he aquí, la copa principal empezó a secarse.