¡Escuchad, oh casa de Israel, y oíd las palabras mías, que soy un profeta del Señor! Porque he aquí, así dice el Señor: Te compararé, oh casa de Israel, a un olivo cultivado que un hombre tomó y nutrió en su viña; [i]2338[/i] y creció y envejeció y empezó a secarse.