Y en cuanto a los que se hallen en Jerusalén, dice el profeta, serán fustigados por todos los pueblos, porque crucifican al Dios de Israel, y apartan sus corazones, desechando señales y prodigios, y el poder y la gloria del Dios de Israel. Y porque apartan sus corazones, dice el profeta, y han despreciado al Santo de Israel, vagarán en la carne y perecerán, y serán un escarnio y un oprobio, y serán aborrecidos entre todas las naciones.