¡Oh Señor, en ti he puesto mi confianza,
_y en ti confiaré para siempre!
No pondré mi confianza en el brazo de la carne;
_porque sé que maldito es aquel que confía en el brazo de la carne.
Sí, maldito es aquel que pone su confianza en el hombre,
_o hace de la carne su brazo.
Sí, sé que Dios dará liberalmente a quien pida.
Sí, mi Dios me dará, si no pido impropiamente.
_Por lo tanto, elevaré hacia ti mi voz;
sí, clamaré a ti, mi Dios, roca de mi rectitud.
He aquí, mi voz ascenderá para siempre hacia ti,
_mi roca y mi Dios sempiterno.
Amén.