Por tanto, la redención viene en el Santo Mesías y por medio de él, porque él es lleno de gracia y de verdad. He aquí, él se ofrece a sí mismo en sacrificio por el pecado, para satisfacer los fines de la ley, por todos los de corazón quebrantado y de espíritu contrito; y por nadie más se pueden satisfacer los fines de la ley.