Y aconteció que Gedeón se adelantó y llegó ante el rey, y le dijo:
¡Oh rey!, hasta ahora has oído muchas veces mis palabras, cuando hemos combatido con nuestros hermanos los lamanitas.
Y ahora bien, ¡oh rey!, si no me has juzgado de ser siervo improductivo, o si hasta aquí tú has escuchado en algún grado mis palabras, y te han sido útiles, así deseo que escuches mis palabras en esta ocasión, y seré tu servidor y rescataré a este pueblo de la servidumbre.
Y le concedió el rey que hablara; y Gedeón le dijo: