Y ahora bien, ¿no debéis temblar y arrepentiros de vuestros pecados, y recordar que solamente en Cristo y mediante él podéis ser salvos? Así pues, si enseñáis la ley de Moisés, enseñad también que es un símbolo de aquellas cosas que están por venir; enseñadles que la redención viene por medio de Cristo el Señor, que es el verdadero Padre Eterno. Amén.