Aconteció, pues, que Alma empezó a proclamar la palabra de Dios al pueblo, primero en la tierra de Zarahemla, y desde allí por toda la tierra.
Y sucedió que después que hubo concluido de hablar a los de la iglesia establecida en la ciudad de Zarahemla, Alma ordenó sacerdotes y élderes por la imposición de sus manos, según el orden de Dios, para presidir la iglesia y velar por ella.
Y aconteció que de los que no pertenecían a la iglesia, quienes se arrepentían de sus pecados, eran bautizados para arrepentimiento y recibidos en la iglesia. Y también sucedió que aquellos que eran de la iglesia y que no se arrepintieron de sus iniquidades ni se humillaron ante Dios —me refiero a los que se habían ensalzado en el orgullo de sus corazones— estos fueron desechados, y sus nombres fueron borrados, de modo que no los contaban entre los de los justos.
Y así empezaron a establecer el orden de la iglesia en la ciudad de Zarahemla.
Ahora bien, quisiera que entendieseis que la palabra de Dios era accesible a todos; que a nadie se le negaba el privilegio de congregarse para oír la palabra de Dios. No obstante, se mandó a los hijos de Dios que se congregaran frecuentemente, y se unieran en ayuno y ferviente oración por el bien de las almas de aquellos que no conocían a Dios.
Y sucedió que después que hubo formulado estas reglas, Alma se retiró de ellos, sí, de la iglesia que se hallaba en la ciudad de Zarahemla, y cruzó al lado este del río Sidón, al valle de Gedeón, donde se había edificado una ciudad que se llamaba Gedeón, la cual se hallaba en el valle llamado Gedeón, el nombre de aquel a quien Nehor mató con la espada.
Y Alma fue a la iglesia que se hallaba establecida en el valle de Gedeón, y empezó a declarar la palabra de Dios según la revelación de la verdad de la palabra que sus padres habían hablado y de acuerdo con el espíritu de profecía que estaba en él, conforme al testimonio de Jesucristo, el Hijo de Dios, que habría de venir para redimir a su pueblo de sus pecados, y de acuerdo con el santo orden mediante el cual Alma había sido llamado. Y así está escrito. Amén.
Y sucedió que Alma retornó de la tierra de Gedeón, después de haber enseñado al pueblo de Gedeón muchas cosas que no pueden ser escritas, habiendo establecido allí el orden de la iglesia, como lo había hecho anteriormente en la tierra de Zarahemla, sí, volvió a su propia casa en Zarahemla, para descansar de las obras que había efectuado. Y así terminó el año nono del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi.
Y ocurrió que a principios del décimo año del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi, Alma salió de allí y viajó a la tierra de Melek, al oeste del río Sidón, cerca de las fronteras del desierto. Y empezó a enseñar al pueblo en la tierra de Melek de conformidad con el santo orden de Dios, por medio del cual había sido llamado; y empezó a enseñar al pueblo por toda la tierra de Melek. Y sucedió que vino a él la gente de todos los contornos de la tierra que estaba del lado del desierto. Y se bautizaron por toda la tierra;