Y aconteció que al principio del quinto año de su gobierno, empezó a surgir la contención entre el pueblo, pues cierto hombre llamado Amlici — hombre muy astuto, sí, versado en la sabiduría del mundo, siendo de la orden del hombre que asesinó a Gedeón con la espada, y que fue ejecutado según la ley — y este Amlici se había atraído a muchos con su astucia; sí, a tantos que empezaron a ser muy fuertes; y comenzaron a esforzarse por establecer a Amlici como rey del pueblo.
Ahora bien, esto alarmó mucho a la gente de la iglesia, y también a todos aquellos que no habían sido atraídos por las persuasiones de Amlici; porque sabían que, según su ley, la voz del pueblo debía instituir aquellas cosas.
Por tanto, si Amlici llegara a granjearse la voz del pueblo, dado que era un hombre perverso, los privaría de sus derechos y privilegios de la iglesia; porque su intención era destruir la iglesia de Dios.
Y sucedió que se reunió el pueblo por toda la tierra, todo hombre según su opinión, ya fuera a favor o en contra de Amlici, en grupos separados, ocasionando muchas disputas y grandes contenciones entre unos y otros. Y así se reunieron para expresar sus opiniones concernientes al asunto; y las presentaron ante los jueces. Y aconteció que la voz del pueblo resultó en contra de Amlici, de modo que no fue hecho su rey.