Alma 2:3–4

Ahora bien, esto alarmó mucho a la gente de la iglesia, y también a todos aquellos que no habían sido atraídos por las persuasiones de Amlici; porque sabían que, según su ley, la voz del pueblo debía instituir aquellas cosas.

Por tanto, si Amlici llegara a granjearse la voz del pueblo, dado que era un hombre perverso, los privaría de sus derechos y privilegios de la iglesia; porque su intención era destruir la iglesia de Dios.

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