El ministerio de Alma en Ammoníah

La liberación de la cárcel

Alma 14:23–24

El juez principal vuelve de nuevo con muchos otros, los abofetea una vez más, y los desafía a que su Dios los libere.

Y aconteció, después de haber padecido así por muchos días (y fue el duodécimo día del décimo mes, del décimo año del gobierno de los jueces sobre el pueblo de Nefi), que el juez superior de la tierra de Ammoníah, y muchos de sus maestros y abogados, fueron a la prisión donde Alma y Amulek se hallaban atados con cuerdas.

Y llegó ante ellos el juez superior y los golpeó nuevamente, y les dijo:

Si tenéis el poder de Dios, libraos de estas ligaduras, y entonces creeremos que el Señor destruirá a este pueblo según vuestras palabras.

Alma 14:25–26

Todos toman turnos para maltratar a Alma y Amulek, luego finalmente Alma y Amulek se levantan, orando poderosamente por liberación.

Y sucedió que todos avanzaron y los golpearon, diciéndoles las mismas palabras, aun hasta el último; y cuando este les hubo hablado, el poder de Dios descendió sobre Alma y Amulek, y se levantaron y se pusieron de pie. Y Alma clamó, diciendo:

¿Cuánto tiempo, oh Señor, sufriremos estas grandes aflicciones? ¡Oh Señor!, fortalécenos según nuestra fe que está en Cristo hasta tener el poder para librarnos.

Alma 14:26–27

Alma y Amulek rompen las ataduras con las que estaban amarrados; la tierra tiembla, y las paredes de la prisión caen, aplastando al juez principal y a sus asociados.

Y rompieron las cuerdas con las que estaban atados; y cuando los del pueblo vieron esto, empezaron a huir, porque el temor a la destrucción cayó sobre ellos.

Y aconteció que su temor fue tan grande que cayeron al suelo y no llegaron a la puerta que conducía fuera de la prisión; y la tierra se estremeció fuertemente, y los muros de la cárcel se partieron en dos y cayeron al suelo; y al caer mataron al juez superior y a los abogados y sacerdotes y maestros que habían golpeado a Alma y a Amulek.

Alma 14:28

Alma y Amulek salen de entre los escombros de la prisión ilesos.

Y Alma y Amulek salieron de la prisión, y no sufrieron daño, porque el Señor les había concedido poder según su fe que estaba en Cristo. Y salieron luego de la cárcel; y fueron soltados de sus ligaduras; y la prisión había caído a tierra, y todos los que estaban dentro de sus paredes murieron, menos Alma y Amulek; y estos se dirigieron luego a la ciudad.

Alma 14:29

Habiendo escuchado el ruido, muchas personas vienen para ver qué ha pasado, y al ver salir a Alma y Amulek, huyen por miedo.

Y los del pueblo, habiendo oído un gran estruendo, llegaron corriendo en multitudes para saber la causa; y cuando vieron salir a Alma y Amulek de la prisión, y que los muros de esta habían caído, se apoderó de ellos un pavor inmenso, y huyeron de la presencia de Alma y Amulek, así como una cabra con su cría huye de dos leones; y así huyeron ellos de la presencia de Alma y Amulek.