Y sucedió que todos avanzaron y los golpearon, diciéndoles las mismas palabras, aun hasta el último; y cuando este les hubo hablado, el poder de Dios descendió sobre Alma y Amulek, y se levantaron y se pusieron de pie. Y Alma clamó, diciendo:
¿Cuánto tiempo, oh Señor, sufriremos estas grandes aflicciones? ¡Oh Señor!, fortalécenos según nuestra fe que está en Cristo hasta tener el poder para librarnos.