Y este Zeezrom empezó a interrogar a Amulek, diciendo:
“¿Me responderás a algunas preguntas que voy a hacerte?”
Y Zeezrom era un hombre diestro en los artificios del diablo a fin de destruir lo que era bueno; por lo que dijo a Amulek:
¿Me contestarás las preguntas que te voy a hacer?
Y le dijo Amulek:
“Sí, si va de acuerdo con el Espíritu del Señor que hay en mí; porque nada diré que sea contrario al Espíritu del Señor.”
Y le dijo Zeezrom:
“He aquí seis ontíes de plata;
te los daré todos si niegas la existencia
de un Ser Supremo.”
Luego dijo Amulek:
¡Oh hijo del infierno! ¿Por qué me tientas?
¿Ignoras tú que los justos no ceden a tales tentaciones?
¿Crees que no hay Dios? Yo te digo: No,
tú sabes que hay un Dios,
pero le tienes más amor a ese lucro que a él.
Y ahora me has mentido ante Dios.Tú me dijiste: He aquí, te daré estos seis ontíes que son de gran valor,
cuando en tu corazón tenías la intención de retenerlos;
y solo era tu deseo que yo negara al Dios verdadero y viviente,
y así tuvieras motivo para destruirme.
Mas he aquí que por este gran mal recibirás tu recompensa.
Y Zeezrom le dijo:
“¿Dices tú que hay un Dios verdadero y viviente?”
Y dijo Amulek:
“Sí, hay un Dios verdadero y viviente.”
Y Zeezrom dijo: ¿Hay más de un Dios? Y él respondió: No.
Luego Zeezrom le dijo otra vez:
¿Cómo sabes estas cosas?
Y él dijo:
Un ángel me las ha manifestado.
Y Zeezrom dijo otra vez:
¿Quién es el que vendrá?
¿Es el Hijo de Dios?
Y él le dijo:
Sí.
Y Zeezrom nuevamente dijo: ¿Salvará a su pueblo en sus pecados? Y Amulek contestó y le dijo: Te digo que no, porque le es imposible negar su palabra.
Entonces Zeezrom dijo al pueblo:
Mirad que recordéis estas cosas; pues él ha dicho que no hay sino un Dios; no obstante, dice que el Hijo de Dios vendrá, mas no salvará a su pueblo, como si tuviese él la autoridad para mandar a Dios.
Luego Amulek le dijo de nuevo:
“He aquí, tú has mentido; pues dices que hablé como si tuviera la autoridad para mandar a Dios, porque dije que no salvará a su pueblo en sus pecados.
Y te vuelvo a decir que no puede salvarlos en sus pecados; porque yo no puedo negar su palabra, y él ha dicho que ninguna cosa impura puede heredar el reino del cielo; por tanto, ¿cómo podéis ser salvos a menos que heredéis el reino de los cielos? Así que no podéis ser salvos en vuestros pecados.”
Luego Zeezrom de nuevo le dijo:
¿Es el Hijo de Dios el mismo Padre Eterno?
Ahora bien, cuando Amulek hubo hablado estas palabras, el pueblo comenzó a asombrarse en extremo otra vez, y Zeezrom empezó también a temblar. Y así terminaron las palabras de Amulek, o sea, esto es todo lo que he escrito.