Y ahora, Helamán, hijo mío, te mando que tomes los anales que me han sido confiados; y también te mando que lleves una historia de este pueblo, como lo he hecho yo, sobre las planchas de Nefi; y que conserves sagradas todas estas cosas que he guardado, así como yo las he preservado; porque se conservan para un sabio propósito.
Y estas planchas de bronce que contienen estos grabados, que tienen sobre ellas la narración de las Sagradas Escrituras y la genealogía de nuestros antecesores, aun desde el principio, he aquí, nuestros padres han profetizado que deben ser conservadas y entregadas de una generación a otra, y que deben ser guardadas y preservadas por la mano del Señor hasta que vayan a toda nación, tribu, lengua y pueblo, a fin de que lleguen a saber de los misterios que contienen.
Y he aquí, si son conservadas, deben retener su brillo; sí, y retendrán su brillo; sí, y también todas las planchas que contienen lo que es escritura sagrada.
Ahora bien, tal vez pienses que esto es locura de mi parte; mas he aquí, te digo que por medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas; y en muchos casos, los pequeños medios confunden a los sabios.
Y el Señor Dios se vale de medios para realizar sus grandes y eternos designios; y por medios muy pequeños el Señor confunde a los sabios y realiza la salvación de muchas almas.
Y hasta aquí ha sido según la sabiduría de Dios que estas cosas sean preservadas; pues he aquí, han ensanchado la memoria de este pueblo, sí, y han convencido a muchos del error de sus caminos, y los han traído al conocimiento de su Dios para la salvación de sus almas.
Sí, te digo que si no hubiese sido por estas cosas que estos anales contienen, las cuales están sobre estas planchas, Ammón y sus hermanos no habrían podido convencer a tantos miles de los lamanitas de las tradiciones erróneas de sus padres; sí, estos anales y sus palabras los llevaron al arrepentimiento, es decir, los llevaron al conocimiento del Señor su Dios, y a regocijarse en Jesucristo su Redentor. ¿Y quién sabe si no serán el medio para traer a muchos miles de ellos al conocimiento de su Redentor, sí, y también a muchos miles de nuestros obstinados hermanos nefitas que hoy endurecen sus corazones en el pecado y las iniquidades?
Y todavía no me han sido revelados plenamente estos misterios; por tanto, me refrenaré.
Y quizás sea suficiente si solamente digo que se conservan para un sabio propósito, el cual es conocido por Dios; porque él dirige con sabiduría todas sus obras, y sus sendas son rectas, y su curso es un giro eterno.
¡Oh recuerda, recuerda, hijo mío, Helamán, cuán estrictos son los mandamientos de Dios! Y él ha dicho: Si guardáis mis mandamientos, prosperaréis en la tierra; pero si no guardáis sus mandamientos, seréis desechados de su presencia.
Y ahora recuerda, hijo mío, que Dios te ha confiado estas cosas que son sagradas, que él ha conservado sagradas, y que también guardará y preservará para un sabio propósito suyo, para manifestar su poder a las generaciones futuras.
Y ahora bien, he aquí, te digo por el espíritu de profecía, que si quebrantas los mandamientos de Dios, he aquí, estas cosas que son sagradas te serán quitadas por el poder de Dios, y serás entregado a Satanás para que te zarandee como tamo ante el viento.
Pero si guardas los mandamientos de Dios y cumples con estas cosas que son sagradas, según el Señor te mande (pues debes recurrir al Señor en todas las cosas que tengas que hacer con ellas), he aquí, ningún poder de la tierra ni del infierno te las puede quitar, porque Dios es poderoso para cumplir todas sus palabras.
Porque él cumplirá todas las promesas que te haga, pues ha cumplido sus promesas que él ha hecho a nuestros padres.
Porque les prometió que preservaría estas cosas para un sabio propósito suyo, a fin de manifestar su poder a las generaciones futuras. Y he aquí, ha cumplido un propósito, sí, la restauración de muchos miles de los lamanitas al conocimiento de la verdad; y en ellas él ha manifestado su poder, y también manifestará aún en ellas su poder a generaciones futuras; por tanto, serán preservadas. Por lo que te mando, hijo mío, Helamán, que seas diligente en cumplir todas mis palabras, y que seas diligente en guardar los mandamientos de Dios tal como están escritos.