Y Korihor le dijo a Alma:
“Si me muestras una señal para que me convenza de que hay un Dios, sí, muéstrame que tiene poder, y entonces quedaré convencido de la verdad de tus palabras.”
Mas Alma le dijo:
Ya has tenido bastantes señales; ¿quieres tentar a tu Dios? ¿Dirás: Muéstrame una señal, cuando tienes el testimonio de todos estos tus hermanos, y también de todos los santos profetas? Las Escrituras están delante de ti; sí, y todas las cosas indican que hay un Dios, sí, aun la tierra y todo cuanto hay sobre ella, sí, y su movimiento, sí, y también todos los planetas que se mueven en su orden regular testifican que hay un Creador Supremo.
¿Y a pesar de esto andas desviando el corazón de este pueblo, testificándole que no hay Dios? ¿Negarás todavía, a pesar de todos estos testimonios?
Y dijo él:
“Sí, negaré, a menos que me muestres una señal.”
Y aconteció que Alma le dijo: He aquí, estoy afligido por causa de la dureza de tu corazón, sí, que aún quieras resistir al espíritu de la verdad, para que sea destruida tu alma. Mas he aquí, mejor es que tu alma se pierda a que seas el medio de llevar a muchas almas a la destrucción por tus mentiras y tus palabras lisonjeras; por tanto, si vuelves a negar, he aquí, Dios te herirá a fin de que quedes mudo, para que nunca más abras la boca para engañar otra vez a los de este pueblo.
Entonces Korihor le dijo:
“No niego la existencia de un Dios, mas no creo que haya un Dios; y también digo que tú no sabes que hay un Dios; y a menos que me muestres una señal, no creeré.”
Y Alma le dijo:
“Esto te daré por señal: Quedarás mudo según mis palabras; y digo que en el nombre de Dios quedarás mudo de modo que no podrás expresarte más.”
Y cuando Alma hubo dicho estas palabras, Korihor quedó mudo, según las palabras de Alma, de modo que ya no podía expresarse.
Ahora bien, cuando el juez superior vio esto, extendió su mano y escribió a Korihor, diciendo:
“¿Estás convencido del poder de Dios? ¿En quién querías que Alma te manifestara su señal? ¿Querías que afligiera a otros para mostrarte una señal? He aquí, te ha mostrado una señal; y ahora, ¿disputarás más?”
Y Korihor extendió la mano y escribió, diciendo:
“Sé que estoy mudo, porque no puedo hablar; y sé que nada, sino el poder de Dios, pudo haber traído esto sobre mí; sí, y yo siempre he sabido que había un Dios.”
Mas he aquí, me ha engañado el diablo; pues se me apareció en forma de ángel, y me dijo:
Ve y rescata a este pueblo,
porque todos se han extraviado en pos
de un Dios desconocido.Y me dijo:
No hay Dios; sí, y me enseñó lo que había de decir.
Y he enseñado sus palabras; y las enseñé porque deleitaban a la mente carnal; y las enseñé hasta que hube logrado mucho éxito, al grado que realmente llegué a creer que eran ciertas; y por esta razón me opuse a la verdad, hasta traer esta gran maldición sobre mí.
Y cuando hubo expresado esto, le suplicó a Alma que rogara a Dios, para que le fuese quitada la maldición.
Mas le dijo Alma:
Si te fuera quitada esta maldición, de nuevo volverías a desviar el corazón de este pueblo; por tanto, hágase contigo según la voluntad del Señor.