Os digo: ¿Podéis imaginaros oír la voz del Señor en aquel día, diciéndoos:
‘Venid a mí, benditos, porque, he aquí, vuestras obras han sido obras de rectitud sobre la faz de la tierra?’
¿O suponéis que podréis mentir al Señor en aquel día, y decir:
‘Señor, nuestras obras han sido justas sobre la faz de la tierra; y que entonces él os salvará?’
O de lo contrario, ¿podéis imaginaros llevados ante el tribunal de Dios con vuestras almas llenas de culpa y remordimiento, teniendo un recuerdo de toda vuestra culpa; sí, un recuerdo perfecto de todas vuestras iniquidades; sí, un recuerdo de haber desafiado los mandamientos de Dios? Os digo: ¿Podréis mirar a Dios en aquel día con un corazón puro y manos limpias? ¿Podréis alzar la vista, teniendo la imagen de Dios grabada en vuestros semblantes? Os digo: ¿Podéis pensar en ser salvos cuando os habéis sometido para quedar sujetos al diablo?