Las enseñanzas de Alma a los zoramitas

El Hijo de Dios

Alma 33:12–14

Zenós enseñó que Dios aparta su juicio debido a su Hijo.

Y entonces les dijo Alma: ¿Creéis estas Escrituras que los antiguos escribieron? He aquí, si las creéis, debéis creer lo que Zenós dijo; pues he aquí, declaró: A causa de tu Hijo has apartado tus juicios. Y ahora bien, hermanos míos, quisiera preguntar si habéis leído las Escrituras. Y si lo habéis hecho, ¿cómo podéis no creer en el Hijo de Dios?

Alma 33:15–17

Zenoc enseñó que Dios está enojado con este pueblo porque se niegan a comprender su misericordia.

Porque no está escrito que solamente Zenós habló de estas cosas, sino también Zenoc habló de ellas. Pues he aquí que él dijo:

Estás enojado, ¡oh Señor!, con los de este pueblo,
porque no quieren comprender tus misericordias que les has concedido a causa de tu Hijo.

Y así veis, hermanos míos, que un segundo profeta de la antigüedad ha testificado del Hijo de Dios, y porque la gente no quiso entender sus palabras, lo apedrearon hasta la muerte.

Alma 33:19

Moisés también enseñó acerca del Hijo de Dios al levantar un tipo en el desierto.

Mas he aquí, esto no es todo; no son estos los únicos que han hablado concerniente al Hijo de Dios. He aquí, Moisés habló de él; sí, y he aquí, fue levantado un símbolo en el desierto, para que quien mirara a él, viviera; y muchos miraron y vivieron.

Alma 33:20

Pocas personas comprendieron el tipo del que Moisés era figura, y su poder sanador, y no creyeron a causa de la dureza de sus corazones.

Pero fueron pocos los que comprendieron el significado de esas cosas, y esto a causa de la dureza de sus corazones. Mas hubo muchos que fueron tan obstinados que no quisieron mirar; por tanto, perecieron. Ahora bien, la razón por la que no quisieron mirar fue que no creyeron que los sanaría.

Alma 33:21

Si la sanación llegara simplemente con mirar, ¿preferirías mirar y ser sanado, o descreer y perecer?

Oh hermanos míos, si fuerais sanados con tan solo mirar para quedar sanos, ¿no miraríais inmediatamente?; o, ¿preferiríais endurecer vuestros corazones en la incredulidad, y ser perezosos y no mirar, para así perecer?

Alma 33:22

Si deseas ser sanado, cree en el Hijo de Dios, su expiación, su resurrección y su poder salvador.

Si es así, ¡ay de vosotros! Pero si no, mirad y empezad a creer en el Hijo de Dios, que vendrá para redimir a los de su pueblo, y que padecerá y morirá para expiar los pecados de ellos; y que se levantará de entre los muertos, lo cual efectuará la resurrección, a fin de que todos los hombres comparezcan ante él, para ser juzgados en el día postrero, sí, el día del juicio, según sus obras.

Alma 33:23

Planta esta palabra en vuestros corazones, nutridla, y se convertirá en un árbol que brota hacia la vida eterna, otorgándoos el gozo del Hijo de Dios.

Y ahora bien, hermanos míos, quisiera que plantaseis esta palabra en vuestros corazones, y al empezar a hincharse, nutridla con vuestra fe. Y he aquí, llegará a ser un árbol que crecerá en vosotros para vida sempiterna. Y entonces Dios os conceda que sean ligeras vuestras cargas mediante el gozo de su Hijo. Y todo esto lo podéis hacer si queréis. Amén.