Porque no está escrito que solamente Zenós habló de estas cosas, sino también Zenoc habló de ellas. Pues he aquí que él dijo:
Estás enojado, ¡oh Señor!, con los de este pueblo,
porque no quieren comprender tus misericordias que les has concedido a causa de tu Hijo.
Y así veis, hermanos míos, que un segundo profeta de la antigüedad ha testificado del Hijo de Dios, y porque la gente no quiso entender sus palabras, lo apedrearon hasta la muerte.