Por tanto, hermanos míos, Dios os conceda empezar a ejercitar vuestra fe para arrepentimiento, para que empecéis a implorar su santo nombre, a fin de que tenga misericordia de vosotros; sí, imploradle misericordia, porque es poderoso para salvar.
Sí, humillaos y persistid en la oración a él.
Clamad a él cuando estéis en vuestros campos, sí, por todos vuestros rebaños.
Clamad a él en vuestras casas, sí, por todos los de vuestra casa, tanto por la mañana, como al mediodía y al atardecer.
Sí, clamad a él contra el poder de vuestros enemigos.
Sí, clamad a él contra el diablo, que es el enemigo de toda rectitud.
Clamad a él por las cosechas de vuestros campos, a fin de que prosperéis en ellas.
Clamad por los rebaños de vuestros campos para que aumenten.