Alma 46:8–10

Así vemos cuán rápidamente se olvidan del Señor su Dios los hijos de los hombres; sí, cuán prestos son para cometer iniquidad y dejarse llevar por el maligno. Sí, y también vemos la gran maldad que un hombre sumamente inicuo hace que ocurra entre los hijos de los hombres. Sí, vemos que por ser un hombre de sutiles artimañas, y un hombre de muchas palabras lisonjeras, Amalickíah incitó el corazón de mucha gente a obrar inicuamente; [i]2958[/i] sí, y a tratar de destruir la iglesia de Dios, y destruir el fundamento de libertad que Dios les había concedido, o sea, la bendición que Dios había enviado sobre la faz de la tierra por el bien de los justos.

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